Alemania, camino del desastre

José Francisco Bellod Redondo
Doctor en Economía. bellodredondo@yahoo.com

Los últimos datos sobre la evolución macroeconómica en Alemania muestran claramente la desaceleración de su economía: su PIB se contrajo un 0,2% en el segundo trimestre y todo apunta a que lo que resta de año será aún peor. Para el año en curso la Comisión Europea preveía un crecimiento del 0% y el equilibrio presupuestario, previsiones que hoy parecen notablemente desfasadas por optimistas.

No debiera sorprendernos: la economía alemana es víctima de la política económica que sus dirigentes han impuesto a sus socios europeos. Incapaces de aprender de la experiencia histórica (la crisis actual tanto en su génesis como en la respuesta política es un calco de 1929), los banqueros alemanes han impuesto vía Merkel políticas de austeridad fiscal que han deprimido la demanda agregada, y con ello el PIB y el empleo. La moneda única ha impedido a los países en crisis no sólo recuperar competitividad vía devaluación, sino implementar una política monetaria expansiva autónoma acorde con sus necesidades. A consecuencia de ello, el crédito en la zona euro acumula ya 54 meses consecutivos de contracción real y en tales condiciones la demanda interna no puede despegar.

La estrategia de los magnates de las finanzas ha minado la economía de los principales socios comerciales de Alemania: cada vez somos más pobres y nos resulta muy difícil importar productos alemanes. En 2013 sus exportaciones cayeron un -0,2% y actualmente se contraen a un ritmo del -1,8%. A esa tendencia estructural habrá que sumar los efectos del conflicto Rusia-Ucrania y del veto a las exportaciones agrarias europeas: incapaz de exportar, la economía alemana no podrá dar salida a buena parte de su producción y sus fábricas, como las nuestras, frenarán en seco.

Ante esta situación cabe hacer algunos comentarios.

En primer lugar, el escenario al que nos enfrentamos no tiene nada de novedoso. Aunque es lugar común entre los economistas invocar la experiencia histórica de la República de Weimar (1919-1933) y la hiperinflación para justificar el sesgo antiinflacionista de la política económica alemana, la historia de Alemania es mucho más amplia y el pasado reciente es muy relevante. En 1992 el sistema monetario europeo (SME), antecesor del actual euro, entró en crisis por la obcecación de mantener un tipo de cambio fijo entre países que, como España y Alemania, tienen evoluciones disímiles tanto en el ciclo económico como en productividad. El SME voló por los aires cuando los especuladores comprobaron que las economías europeas eran incapaces de crecer. El hundimiento de las economías europeas trajo consigo un periodo de atonía que duró hasta 1997 (incluyendo un déficit público del 9,5% del PIB en 1995). Ni Alemania ni, sobre todo, sus trabajadores lograron sortear la crisis: fueron entonces víctimas de la fortaleza del marco alemán como pronto lo serán del euro. Con la llegada al poder del Schröder en 1998 y la aprobación del paquete de medidas Hartz IV se inició el desmantelamiento del Estado de Bienestar germano. El argumento quizá les suene: que las políticas sociales desincentivan a los trabajadores (prefieren vivir a costa del Estado), restan competitividad a la economía y alimentan el déficit público.

En segundo lugar conviene aclarar que la buena parte de la salud de las finanzas públicas alemanas es solo aparente y que se debe al liderazgo económico del país: Alemania es un tuerto en un mundo de ciegos (la eurozona) y eso la ha hecho centro de atracción de ingentes flujos financieros, convirtiendo la deuda pública alemana en un refugio para inversores de todo el mundo. Gracias a ello la deuda alemana ha llegado a rendir intereses negativos mientras que en países como el nuestro los tipos de interés se disparaban, teniendo que dedicar el 3,4% de nuestro PIB a intereses, frente al 2,1% de Alemania.

Pero el escenario de dinero barato y abundante del que ha gozado el Estado alemán desaparecerá si su PIB sigue contrayéndose, y todo apunta en esa dirección. Los especuladores huyen de economías cuyo PIB se contrae porque temen que no se generen recursos suficientes para atender el “servicio” de su deuda: ha sucedido en España y sucederá en Alemania. No debemos olvidar que la salud de las finanzas germanas son más un mito que una realidad: desde la  creación de la moneda única en 1999, el déficit público alemán ha superado el nivel del 3% ¡en siete ocasiones!… y en 2013 cerró con un precario equilibrio presupuestario (nada de ostentosos superávits) y con un endeudamiento equivalente al 78,4% de su PIB… De ahí a la catástrofe va un paso.

Actualmente la gran duda es si Merkel aplicará en su país las mismas políticas contractivas que ha impuesto a sus socios europeos. La historia reciente muestra que, al igual que sucede con las personas, a las naciones se les aplica doble rasero (siempre más flexible con los ricos): a pesar del reiterado historial deficitario, al Estado alemán no se le ha impuesto sanción alguna por sus abultados déficits a pesar de que la legislación europea así lo establece, así que no es previsible que la Unión Europea presione a la canciller Merkel para implementar políticas restrictivas. El problema (suyo y nuestro) son los propios magnates de las finanzas: cuando los ingresos tributarios caigan por la contracción del PIB, exigirán al Gobierno recortes presupuestarios para garantizar el pago de lo que se les debe como poseedores de deuda pública. Esa obcecación hundirá más su economía y la nuestra y será entonces cuando la existencia del euro, o al menos el modo en que se gestiona, pasará a estar en el orden del día de los gobernantes europeos.

Source: blogs.publico.es

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Geografía infinita. Dichos populares y su significado

refranes- Barcelona és bona si la bossa sona (Barcelona es buena si la bolsa suena)

Este dicho remarca la idea de que a Barcelona es mejor ir con dinero. La idea es muy simple y tiene una extensión: Barcelona és bona si la bossa sona, però tant si sona com si no sona, Barcelona sempre és bona. Así que este dicho, en definitiva ensalza a la capital catalana. Otro dicho reza que Quien no ha visto Barcelona, no ha visto cosa bona.

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- Quién se fue a Sevilla perdió su silla

Este dicho, de utilización muy extendida, se emplea cuando alguien se ausenta de un lugar y, al regresar, otra persona ha ocupado su sitio. Los orígenes del dicho son históricos, tal y como se explica en el Centro Virtual Cervantes. Durante el reinado de Enrique IV (1454-1474), rey de Castilla, se concedió el arzobispado de Santiago de Compostela a un sobrino del arzobispo de Sevilla, Alonso de Fonseca. La ciudad de Santiago estaba revuelta. El sobrino pidió a su tío que ocupara él de Santiago para apaciguarlo, mientras él se iba a Sevilla. Alonso de Fonseca, una vez pacificada Santiago de Compostela, quiso volver a Sevilla. Como su sobrino se negaba a abandonar Sevilla, hubo que recurrir a un mandamiento papal, a la intervención del rey castellano y al ahorcamiento de algunos de sus partidarios.

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- Quién no ha visto Sevilla, no ha visto maravilla

La frase elogiosa Quién no ha visto Sevilla no ha visto maravilla sigue un esquema cuyos elementos cambian en función de la localidad elogiada: Quien no ha visto Granada, no ha visto nada.

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- Que salga el sol por Antequera

Este dicho e emplea para mostrar despreocupación por un asunto determinado. En la toma de Granada, en 1491, las tropas españolas la usaban como un equivalente a “que salga el sol por donde salga”. Desde donde se encontraban, el sol no salía nunca por Antequera, que está al oeste de Granada.

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- No se ganó Zamora en una hora

No fue una hora sino siete meses los que estuvo la ciudad asediada por Sancho II, que fue traicionado al final por Bellido Dolfos en el año 1072. La plaza volvió después a manos de la reina Doña Urraca

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- Tienes más moral que el Alcoyano

Alude al equipo del Alcoyano C.F. (de Alcoy, Alicante), que en 1948 iba perdiendo por 13 goles de diferencia en una eliminatoria de la Copa y aún así luchaba con furia por empatar.

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- ¿Qué pasa en Cádiz?

La expresión se usa actualmente como pequeña gracia ante noticias o novedades agradables. Esta forma de burla, muy propia del Sur de España tuvo su origen en el siglo XIX, cuando la forma de enterarse de los acontecimientos era en con los rumores o en corrillos de gente por la calle.

En el año 1868, la situación política del país era tan inestable que todo hacía presagiar un golpe militar o alguna revuelta. Uno de los focos más revolucionarios de la época era la ciudad de Cádiz, donde existía mucha participación en la vida política. Así, muchos eran los que esperan que sucediera algo en aquel lugar, de ahí la pregunta: ¿qué pasa en Cádiz?.

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- París bien vale una misa

En 1593, Felipe II, interesado en que el trono francés lo ocupara su hija Isabel, accedió a que Enrique III de Navarra, calvinista recalcitrante, se casara con ella y se convirtiera en rey de los galos siempre que renunciara al protestantismo y abrazase la fe católica. Y Enrique contestó: “París bien vale una misa”. Católica, claro.

La noche de las lágrimas de San Lorenzo

Perseidas

- Cada año, durante una noche, las estrellas son las protagonistas absolutas del cielo. La conocida como noche de estrellas fugaces, las Perseidas, o la noche de las “Lágrimas de San Lorenzo” tiene una historia y una leyenda.

La historia de esta noche especial narra que, después de crucificar al Papa San Sixto II, los romanos quisieron hacerse con los tesoros de la Iglesia. Pero cuando el emperador exigió a Lorenzo, encargado de administrar y conservar los bienes de la Iglesia en los tiempos del Papa San Sixto II, que se los entregara, éste reunió un numeroso grupo de ciegos, tullidos y menesterosos y se la presentó diciendo que esos eran los bienes de la Iglesia. La respuesta del emperador no se hizo esperar. Según cuenta la leyenda, San Lorenzo fue asado en una especie de parrilla por el emperador Valeriano. El santo soportó su martirio el 10 de agosto de 258 y durante las noches posteriores los romanos vieron cómo se dibujaban en el cielo cientos de estrellas fugaces: sus lágrimas ardientes. A partir de entonces, la noche del año con más estrellas fugaces pasó a recibir el nombre de la noche de las lágrimas de San Lorenzo.

Texto: atiende.tv/noticia
Foto: Conchi RN