
Aunque no es habitual, cada vez se extiende más la práctica del acoso telefónico; es decir, ocultas tu identidad y llamas, y antes de descolgar cuelgas. El móvil que lo recibe no tiene ninguna opción para saber, si era una broma, una empresa de servicios o publicitaria, o una equivocación, ya que no se puede saber quién ha sido. Ello resulta mucho más indignante, cuando hay gente que, tras esa formula comienza el acoso a otro ciudadano, al que sólo le queda como defensa acudir al juzgado y presentar denuncia, esperando que el juez autorice a la compañía de telefonía a bloquear ese número privado, ese sin número, ese guasón, impertinente o acosador, que intenta saldar no sé qué tras una identidad oculta. Seguro que si ustedes lo comentan en la calle, al final se acordarán de alguien que ha sufrido llamadas de este tipo durante algún tiempo, y la indefensión que se tiene, ya que o denuncias o te cambias de número, con lo que das la razón al Sin Número.No es más fácil aquello de dar la cara o en este caso no ocultarse bajo un sin número. Y si no, que las operadoras den la opción a su cliente de bloquear el remitente oculto, o ya que estamos elaborando los programas electorales, por qué no incluir el tema en los mismos, “no a los sin número, a no ser que sea por estrictas razones de seguridad nacional”. Ahí queda.
huy que coraje teda cuando sueda tu telefono y es un numero privado no sabes que hacer si contestar o no ,la verdad creo no deverian de existis estos numeros privados por que se prestan para mucho yo creo que neverian quitar estas tan mal desicion .