Destacados

Y otro robo más: Orange Creo que ha habido muchos robos en lo que tiene que ver con las compañías telefónicas y creo que los seguirá habiendo. Tampoco creo que escribirlo aquí sirva para nada más que para advertir a algunos...

Readmore

Contra la alienación, venga de donde venga!! - En respuesta a ( No a la difusión del falso SAP en el campus de Huesca de la Universidad de Zaragoza ) pedido por : Movimiento Grito en Silencio (Asociación Custodia en Positivo, Asociación Ve la...

Readmore

Cuéntamelo España - Un nuevo periódico ha nacido con un talante de espíritu libre. En este noticiario se recogen artículos destacados por colaboradores de las redes sociales, noticias mas votadas y que mas interesan...

Readmore

Parejas en guerra. El síndrome de alienación parental. - Facultd Ciencias Humanas y de la Educación de Huesca (antigüo Magisterio) Descripción: Importantes cambios sociales que comenzaron a arraigar y florecer en torno a los años 70 del pasado siglo:...

Readmore

Queja al Facebook. - Señores del Facebook, opto por escribir en mi blog esta queja ya que me ha sido totalmente imposible ponerme en contacto con ustedes ni por mail ni por teléfono. Mi caso es sencillo, soy community...

Readmore

  • Prev
  • Next

Reclamar con estilo

Posted on : 02-10-2009 | By : leoword | In : Uncategorized

0

Carta remitida a una empresa fabricante de preservativos adjuntando una funda de preservativo cerrada… y vacía.

condon

 Como ya habrá podido observar, debido a la diferencia de volumen, color,y textura en comparación con el papel donde está escrita esta carta, le adjunto un envase de preservativo de la marca propiedad de su empresa. Si se fija detenidamente se dará cuenta de que en su interior no se encuentra profiláctico alguno. Este detalle no tendría por qué tener la más mínima importancia por sí mismo, pero concurre una circunstancia que lo diferencia de las demás fundas de preservativos vacías. La que usted tiene en estos momentos en sus manos (o encima de su mesa) nunca ha sido abierta por dedos humanos (ni de ningún otro mamífero). Creo notar en su rostro cierta sonrisa de solicitud de comprensión (.. ha sido un fallo de envasado… Es muy raro que algo así suceda…). Lo que sí que es un suceso absolutamente inhabitual es que yo ligue. Por desgracia las hembras de mi especie (mujeres, chicas, etc.) no acaban de apreciar lo que para mí es un irresistible atractivo (el mío) por lo que el lograr unas relaciones sexuales plenas y satisfactorias con alguna de ellas, se convierte en mi caso en una gesta absolutamente homérica. No me parece oportuno aburrirle contando las argucias a las que tuve que recurrir para convencer a mi ocasional compañera de lo saludable de una fellatio, pero sí considero necesario el hacerle saber el gran trastorno que me supuso su fallo de envasado para que tome las medidas disciplinarias (amputación de la mano derecha, doscientos latigazos, etc.) que considere oportunas con el responsable de semejante desatino, así como las medidas compensatorias con la víctima (léase yo, mismamente) de su error. Me despido sin más deseándole de todo corazón que nunca tenga usted que vivir una noche tan desastrosa como la que la no presencia de un producto de su empresa me produjo a mí.” Leído el párrafo anterior le supongo capaz de suponer mi expresión de absoluta incredulidad matizada por algo de estupefacción al comprobar el pasado sábado como a mi lado, en la cama, reposaba, no sólo mi cojín favorito, sino también una hermosa mujer (escribo hermosa aprovechándome de que usted jamás podrá comprobarlo). Basándome en su desnudez y en el hecho de que tuviera su mano apoyada en mi pene, deduje que su principal intención era hacer el amor conmigo. Aconsejado por la prudencia y la higiene decidí hacer uso de un preservativo… del único preservativo que había en casa, dejado por olvido por un amigo más afortunado que yo en sus relaciones con las mujeres. Cuál no sería mi sorpresa (cabreo, enfado, desesperación, odio la raza humana en general y a los fabricantes de condones en particular) al comprobar esta nueva mala jugada del Destino en forma de preservativo inexistente… La funda estaba vacía. La mala suerte boicoteaba el que podía haber sido mi primer coito del año (y fíjese en qué fechas estamos ya). “Al encargado del Departamento de Atención al Cliente (O como se denomine en su empresa):

Write a comment