Carta de un medico en huelga a su presidente de Gobierno regional
Posted on : 22-12-2009 | By : leoword | In : Uncategorized
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Muy Sr. mío:
Le
pido disculpas de antemano por dirigirme a Ud. cuando en realidad
debiera hacerlo a mi consejera, la de Sanidad, pero ella no acostumbra
a escuchar las reivindicaciones de un médico o lo hace de tal
forma que lo convierte en una afrenta personal. Por eso apelo a Ud.,
con la seguridad de que con su talante comprensivo y democrático
interceda por nosotros.
Con mucho pesar y sacrificio, muchos médicos de Cantabria nos hemos puesto en huelga hartos de lanzar nuestras quejas
a un organismo sordo e indolente. Apelo a Ud., Sr. Presidente, para que
haga entender a nuestra consejera, la suya y la mía, en la
confianza de que a Ud. le escuche, que los médicos nos hemos
puesto en huelga porque ya no podemos más.
Yo no sé si soy de derechas o de izquierdas, de verdad que no
sabría definirme. Mi único interés político
es cuando tengo que decidir con mi voto a mis representantes
autonómicos o nacionales. Hágala ver, Sr. Presidente, que
no todos los que le planteamos quejas pertenecemos al partido
de la oposición, en este caso el PP, pues le aseguro que en la
última asamblea de huelguistas había compañeros
que me consta que son de todos los colores políticos pero, eso
sí, con un nexo común que era nuestras reivindicaciones
laborales.
Soy un médico funcionario de carrera que tuve que ganar mi
puesto por oposición y de lo que estoy muy orgulloso. Este
orgullo nuestra consejera, la suya y la mía, ha conseguido
tirármelo por tierra y luego pisotearlo en repetidas ocasiones.
Me ha pisoteado mi orgullo cada vez que me ha negado acceder a la
carrera profesional, aunque sea esa tacaña carrera profesional,
por el mero hecho de ser funcionario. Según nos cuenta, debemos
hacernos estatutarios, algo que no sé muy bien lo que es,
renunciando a nuestra condición profesional ganada con esfuerzo.
Supongo que nuestra consejera, Sr. Presidente, pretende uniformarnos a
todos de gris como en la China de Mao, pero entienda que a mí,
lo ,mismo que a otros compañeros, nos guste más el rojo,
verde, amarillo o azul y que desarrollamos igual de bien nuestro
trabajo tanto como funcionarios o estatutarios.
Nuestra consejera ha presumido en numerosas ocasiones de enarbolar
la bandera de la defensa de la sanidad pública, pero
todavía no se ha dado cuenta que en las batallas los que se
meten en las trincheras y luchan en primera línea son la tropa y
que esos son los que defienden minuto a minuto la bandera y lo hacen
por su honor profesional y rara vez por los incentivos.
Sr. Presidente, apelo a Ud. con el convencimiento que haciendo valer
su razón haga comprender a nuestra consejera, la suya y la
mía, de que sin la tropa los generales no son nada y que cuando
la tropa está hastiada hay que incentivarla.
Confío en Ud. para que nos ayude a recuperar nuestro orgullo médico y nuestra ilusión.
Agradezco su tiempo y su voluntad.
Médico




