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Los fiscales militares podrán presentar confesiones obtenidas “bajo coacción” en los juicios a los detenidos en Guantánamo, así como testimonios “de oídas”, según las nuevas normas reveladas por el Pentágono.
Estas medidas difieren de los reglamentos que regulan los juicios civiles y militares en Estados Unidos, al dar más poder a los fiscales para presentar pruebas, pero el Departamento de Defensa afirmó que los cambios son necesarios debido a que los acusados fueron
capturados en un campo de batalla.
Las normas están detalladas en el nuevo ‘Manual para los Tribunales Militares’, de 238 páginas, divulgado por el Pentágono.
El manual establece que en los juicios antiterroristas se permitirá que un testigo hable de lo que oyó decir a otra persona respecto al acusado, lo que no es admisible en un tribunal civil.
La fiscalía no podrá presentar confesiones obtenidas tras tortura,pero sí declaraciones de acusados sometidos a tratamiento “cruel,inhumano o degradante” realizadas antes de diciembre de 2005, cuando el
Congreso aprobó una ley que lo prohibió.
El juez militar que presida el proceso deberá decidir si las declaraciones son lo suficientemente fiables como para admitir su introducción en el caso.





