¿Nos gobiernan enfermos mentales?

Written by admin. Posted in Actualidad

Published on enero 18, 2012 with 50 comentarios">50 comentarios

Via Scoop.itCuéntamelo España

- El político y psiquiatra David Owen, que fue ministro de Sanidad y de Exteriores británico, afirma que sí, que muchos de los que hoy nos gobiernan son peligrosos enfermos mentales. La enfermedad explicaría muchos de lo que al pueblo le resulta inexplicable, incluyendo las mentiras, los fracasos y las medidas contra el ciudadano, la Justicia y la razón que se están adoptando frente a la crisis.
— El director general de Trabajo de la Junta de Andalucia se gastaba 900.000 euros, provenientes del dinero para luchar contra el desempleo en cocaina y en copas. La saqueada CCM concedió un crédito de 50 millones a un narcotraficante para que sus envios recalaran en el aeropuerto de Ciudad Real. El hijo del Presidente de la Junta de Andalucia, acusado por la Policia de formar parte de una red de blanqueo de dinero y cohecho a cambio de contratos en la Junta de Papá. La familia Botín ocultaba en Suiza unos 2.000 millones de euros evadidos al fisco español. El ex-ministro Pepiño recibió en mano cerca de 3 millones de euros en un maletin de la trama de su primo a cambio de contratos. Abrimos un periódico y no tenemos más remedio que admitir que estamos siendo gobernados por delincuentes o por locos. Cuando Zapatero se hundía sin remedio en las encuestas, rechazado visceralmente por los españoles, le preguntaron, en una entrevista, si se sentía mal ejerciendo el poder y con millones de ciudadanos rechazándole, pero, ante la sorpresa del entrevistador, afirmó que se sentía perfectamente y que dormía a pierna suelta. Lo mismo responderían hoy Rajoy, Montoro, Luis de Guindos, Artur Mas, Dolores de Cospedal, Griñán y muchos otros políticos españoles, a pesar de que deberían sentirse muy mal ante los estragos de la crisis, los millones de desempleados y pobres que llenan las calles de España y el inmenso sufrimiento que las medidas que ellos adoptan causan a millones de españoles. Algunos idiotas creen que ser un buen político significa poder adoptar medidas dolorosas sin que les tiemble el pulso, sin que esas decisiones les afecten, por muy duras que sean. En realidad debería ocurrir lo contrario: el mejor político es el que siente dolor con sus administrados y el que duda, medita y sufre antes de adoptar decisiones graves que conllevan sufrimiento humano. Los insensibles son enfermos o canallas que han llegado al poder, mientras que los que sufren son seres humanos decentes que merecen la confianza de sus administrados. ¿Por qué ese comportamiento extraño e insensible de los políticos ante el sufrimiento que ellos mismos provocan o que no saben mitigar? La respuesta es que muchos de los políticos que hoy gobiernan son auténticos enfermos mentales, necesitados urgentemente de tratamiento psiquiátrico intenso. Lo que Zapatero definía en su entrevista como signos de salud, son, precisamente, los síntomas más claros del “Síndrome de la Arrogancia”, la enfermedad mental que David Owen define y que reclama sea incluida, con un número propio, en el Código Internacional de Enfermedades (CIE). Tras desempeñar cargos como el de ministro de Sanidad (1974-1976) y el de Asuntos Exteriores (1977-1979) en el Reino Unido, Owen, médico de profesión, se ha concentrado en los últimos siete años en la medicina y en la investigación del cerebro humano. Durante este tiempo, el inglés ha desarrollado una tesis sobre este “síndrome de ‘hybris’”, para él un desorden de personalidad cuyos síntomas serían el aislamiento, el déficit de atención y la incapacidad para escuchar a cercanos o a expertos. David Owen (In Sickmess and in Power, 2008) explica que el dominio del poder ocasiona cambios en el estado mental y conduce a una conducta arrogante, por lo que las enfermedades mentales necesitan una redefinición que incluya el Síndrome de la Arrogancia en el elenco mundial de enfermedades mentales. A algunos políticos, el poder les hace perder la cabeza, los convierte en arrogantes y soberbios y les aleja de la realidad, situándolos en una peligrosa alienación que les hace perder la noción de la realidad. Pero a otros los convierte en verdaderos y peligrosos enfermos mentales, incapacitados, según Owen, para tomar decisiones y gobernar. Cuando acceden al poder se creen dioses o sus enviados en la Tierra, propician el culto a la personalidad y muchas veces se tornan crueles. Algunos creen que esa enfermedad se da únicamente en las tiranías, pero lo cierto es que también se desarrolla en las democracias, afectando a personas que han sido elegidas en las urnas. El síndrome, en los dirigentes que gobiernan las democracias, al no poder comportarse como dictadores crueles, tiene otros rasgos y manifestaciones: se sienten eufóricos, no tienen escrúpulos, no son conscientes de sus errores y fracasos y son capaces de dormir a pierna suelta (como Zapatero) sin que ni siquiera les afecte el rechazo masivo de los ciudadanos o su inmensa y aterradora cosecha de fracasos, dramas y carencias que, para cualquier persona con salud mental, resultarían insoportables. Su alienación es de tal envergadura que cometen un error tras otro, porque la capacidad de análisis no les funciona y sus decisiones y medidas son producto del desequilibrio, la soberbia y la confusión extrema. Adolfo Suárez, Felipe González, José María Aznar y Zapatero han sido víctimas de lo que en España llamamos el “Síndrome de la Moncloa”, un mal que aliena, atonta y aleja de la realidad a los mandatarios. Es probable que ese síndrome sea el mismo “Síndrome de la Arrogancia”, descrito por Owen. Es evidente que un tipo que duerme a pierna suelta, a pesar del sufrimiento y del rechazo masivo de sus conciudadanos, sin que su conciencia se conmueva ante los millones de desempleados, pobres y gente infeliz que ha generado su gobierno, ha debido perder la razón y estar gravemente enfermo. Owen dice que los enfermos que padecen el “Síndrome de la Arrogancia” no están capacitados para gobernar y ponen en grave riesgo a los países que controlan. ¿Lo padece también Rajoy? ¿Hay alguna otra forma de explicar que un político prefiera subir los impuestos hasta asfixiar a sus ciudadanos, antes que suprimir lacras injustas y contrarias a la democracia como la subvención pública a los sindicatos y partidos políticos? ¿Por que Rajoyse esconde y no da la cara ante los españoles, a los que ha vaciado la cartera? Es probable que sólo un enfermo grave sea capaz de negarse a recortar gastos gubernamentales y prefiera meterles la mano en el bolsillo a los ya esquilmados ciudadanos. Es probable que sólo un enfermo sea capaz de adoptar esas decisiones, claramente contrarias al bien común, sin sentir dolor y angustia como ser humano. Zapatero ya está en la tumba política, curándose, tal vez, de su enfermedad, retirado de la primera línea política, pero hay otros muchos políticos españoles en activo a los que se les ve la enfermedad nada más mirarles a los ojos u observando con atención su comportamiento. Carme Chacón deja a un lado su catalanismo radical y se presenta ante el PSOE como hija de un andaluz. A su flanco, sin que le moleste, se encuentra un despilfarrador empedernido como el manchego Barreda. Rubalcaba se presenta como ajeno al “zapaterismo”,cuando ha sido su principal cómplice ¿Están locos o carecen de principios? Quizás las dos cosas, a juzgar por el aquelarre de insensateces y majaderías que ofrecen al ciudadano. El caso más claro y evidente es el del presidente catalán Artur Mas, tan nacionalista, arrogante e insensible al sufrimiento ajeno que prefiere que algunos pacientes catalanes puedan morir por falta de atención médica, como consecuencias de los duros recortes en sanidad que ha ordenado, antes de cerrar sus innecesarias “embajadas” catalanas en el exterior. A Artur Mas parece que no le importa lo que opinen sus administrados. Preso, probablemente, del “Síndrome de la arrogancia” se cree facultado para decidir sobre todo y optar por la política que él crea conveniente, incluso en contra de la voluntad de los ciudadanos. Es evidente que un dirigente que prefiere cerrar quirófanos a cerrar embajadas inútiles posee una inmensa y escandalosa carencia de democracia, pero es más evidente todavía que también podría padecer la enfermedad que el británico Owen ha descrito y tipificado con gran acierto. Los gobernantes valencianos parecen presos también, de la “locura de los políticos”: no han podido pagar en diciembre la Seguridad Social de sus trabajadores y han necesitado la mediación del Gobierno por el vencimiento de una deuda de 123 millones, pero se niegan a recortar en el ruinoso Canal 9 de televisión regional. De manicomio, por lo menos. Si esos políticos enfermos estuvieran en su sano juicio, dimitirían inmediatamente, ante la evidente incapacidad psicológica para gobernar a un pueblo de hombres y mujeres libres. Deberían comprender (pero la enfermedad les impide asumirlo) que, sin el apoyo de los ciudadanos, que son los “soberanos” en democracia, un gobernante rechazado equivale a un tirano.
Via www.votoenblanco.com

Nota del administrador:

La enfermedad mental, concepto enmarcado en la psiquiatría, medicina y psicología, es una alteración de los procesos cognitivos y afectivos del desarrollo, considerado como anormal con respecto al grupo social de referencia del cual proviene el individuo. Se encuentra alterado el razonamiento, el comportamiento, la facultad de reconocer la realidad o de adaptarse a las condiciones de la vida.

Pinterest

Comments

comments

  • Doroteo

    Lamento decir que la psicopatía está considerada una enfermedad mental. Lo peor de ella es que a fecha de hoy no tiene cura. Sin duda quienes padecen esta enfermedad son hijos de p….., perversos, asesinos,  La psicopatia es la carencia de empatia y la falta de conciencia.

  • admin

    - Por cierto, soy de Cadis, Huesca. http://cadishuesca.es/

  • admin

    - Lo único que hacemos aquí es compartir lo que colaboradores de las redes sociales nos mandan. Si se ha fijado, el articulo es de voto en blanco, y su eslogan:
    Un blog para ciudadanos libres, para pensadores independientes, no para fanáticos.
    Este articulo se compartió en facebook y en twitter con gran afluencia de comentarios sin entrar en faltas ortográficas, pensamientos oscuros o perfeccionismos periodísticos. No somos profesionales ni nos vanagloriamos de periodistas, solo somos ciudadanos que comparten información para debatirla sin censura.

  • José Colis

    Me sumo a la indignación, en mi opinión muy bien argumentada. de Antonio Corralón, Marta Plaza, y otros.
    Algunos comentarios a favor del artículo son desalentadores para quienes entendemos que la enfermedad mental y sus distintos diagnósticos son herramientas de uso exclusivo médico. El diagnóstico es un proceso nada breve y nunca sencillo que el especialista determina a sabiendas de que, primero, está estableciendo una herramienta individualizada en beneficio del afectado; segundo, la evolución de los signos y de los síntomas podrán determinar el cambio de diagnóstico; y tercero, que el diagnóstico, dada la complejidad del trastorno, es todavía una herramienta insuficiente para establecer íntegramente su valor de certidumbre. Existe una dificultad añadida: estos trastornos no afectan de la misma forma a las personas, y aun en la persona se transforma a lo largo del tiempo. Es por ello que, en este tema, la generalización acarrea ya una primera injusticia, de las varias que me parece pueden detectarse en el artículo de marras y en algunos comentarios al mismo. Diagnosticar es un proceso serio, prolongado, a veces incluso precisado de prudencia, humildad y cierto talento. Contra estas condiciones, el autor del artículo se da licencia a sí mismo para diagnosticar todo lo que se mueve.
    El diagnóstico médico, usado fuera de la consulta, se convierte en etiqueta, en un revólver social. Titular un artículo “¿Nos gobiernan enfermos mentales? es un intento de menospreciar a los políticos mediante un atributo marcado negativamente: “enfermos mentales”. Luego, en el cuerpo del texto, la categoría “enfermos mentales” va siendo progresivamente caracterizada como “peligrosa”, “mentirosa”, “ambiciosa”, “codiciosa”, “irresponsable”, “insensible”, “comportamiento extraño”, etc. No parece discutible que, mediante rasgos que el autor atribuye “a los enfermos mentales”, pretende insultar a políticos y sus acciones. También insulta el autor, ahora indiscriminadamente, cuando escribe: “Algunos idiotas creen que ser un buen político significa poder adoptar medidas dolorosas sin que les tiemble el pulso, sin que esas decisiones les afecten, por muy duras que sean.” La simpleza de la argumentación convierte al autor en un insultador de taberna.

    El artículo, por encima de las inexactitudes que presenta, es un ejercicio de periodismo muy flojo. Se trata sólo de una ocurrencia de periodista adolescente con pretensiones de posteridad. Como decía Saramago, todo se puede contar de forma distinta, y es mala suerte que el discutible talento del autor no le haya permitido encontrar otra forma de criticar las acciones y censurar las conductas de nuestros políticos. Quizá sin saberlo, el autor quiera rozar los postulados de una conocida filósofa francesa en su Banalidad del Mal, concepto que surge tras una investigación de la personalidad de un conocido exterminador nazi. La expresión perversa de algunos rasgos de la condición humana ha sido estudiada y reconocida por muchos. La arrogancia, la ambición, la codicia, el miedo, la voluntad de poder, el deseo de pertenencia, la economía cognitiva, la influencia, no son patologías. Muy al contrario, son esencialmente humanas, y su domesticación es precisamente el objetivo de los movimientos educativos que actualmente promueven un conocimiento exhaustivo, desde la infancia, de las emociones humanas. Como no dan ustedes una a derechas, incluido el psiquiatra de guardia –que nunca falta- que sugiere que hay enfermedad mental en el maltrato doméstico (qué fácil reducir a patología un fenómeno social que se sitúa en la desigualdad de género y los roles masculino y femenino, que existen todavía en nuestras sociedades; léase a Beatriz Preciado, señor mío). Insisten algunos en psicologizarlo todo, psiquiatrizarlo todo, diagnosticarlo todo, ahora precisamente que los psiquiatras se plantean, en meritoria autocrítica, que diagnostican demasiado. Tanto diagnóstico, tanta clasificación grosera, amenazaría la rica diversidad social que tanto parece molestar a algunos, incluso a quienes se denominan a sí mismo demócratas.
    Una última cosa: Antonio Carralón no se “sale de madre”, moderado Sr. Admon. Confiaba en que su sensibilidad le permitiera comprender la indignación de afectados, familiares, etc. ante la lectura de semejante bodrio periodístico, al que usted llama, sorprendentemente, “excelente artículo”. Su gusto lector es para sugerirle que cierre la barraca. En manos de algunos de sus comentadores, sería usted acusado de padecer un “Síndrome de lector ocasional”, y que conste que no lo digo por sus faltas de ortografía.
    Ah, pediré a los responsables de FEAFES y ANIS que se den una vuelta por aquí y os persuadan de volver a la sensibilidad y retiréis esto que vosotros creéis inocuo y, sin embargo, resulta dañino para miles de personas.
    Un cordial saludo.

  • Indignada

    Me parece impresentable que a estas alturas sigamos equiparando enfermedad mental con mentirosos, ladrones, politicos, sinvergüenzas, etc. A ver si empezamos a tener un poco de rigor en el em`pelo de las palabras y respeto por un colectivo (el enfermero mental) que ya tiene bastante con sus propias dificultades.

  • el carpintero

    La psicopatía criminal de la economía
    Se considera al psicópata como al enfermo mental cuyo trastorno de la personalidad se manifiesta principalmente por comportamientos antisociales sin culpabilidad aparente.
    Un psicópata criminal aparenta ser una persona perfectamente normal en su vida cotidiana, pero para el objeto de sus delirios se comporta de forma totalmente anormal, llegando a convivir con la tortura y el asesinato como parte integrada en su vida. Este trastorno de la personalidad puede parecer de lo más grave, y lo es, pero solo es la parte más evidente y escabrosa de otras variantes mucho más letales y extendidas, pero nada divulgadas, que tienen un ámbito de actuación dentro del círculo del poder comercial y financiero mundial.
    Movidos por una ambición desmedida, dentro de la legalidad de las leyes del comercio mundial, en continua competencia por conquistar nuevos mercados y ocupar los primeros puestos en el rankíng mundial de ventas y beneficios, los presidentes, directores, ejecutivos y accionistas de las grandes corporaciones, empresas multinacionales, bancos, etc. que funcionan a escala mundial, tienen los mismos componentes patológicos que los psicópatas criminales, con la diferencia, que si el psicópata criminal nunca llega a sobrepasar el centenar de víctimas, el psicópata económico es capaz de llegar a provocar la muerte de miles o millones de personas sin el menor atisbo de culpabilidad. Seria un tanto incomodo hablar en los consejos de administración, en las reuniones de directivos o en los consejos de accionistas de la cantidad de muertos provocada por favorecer unos mercados en detrimento de otros, de cómo la otra cara de los balances económicos esconde buena parte de la miseria, el hambre, la enfermedad, guerras, etc. los gráficos de empresa, solo reflejan las líneas del beneficio económico, no reflejan el reguero de mortalidad que entrañan las decisiones económicas y comerciales, la explotación infantil, los miles o millones de desplazados, los campos de refugiados, el apoyo a las dictaduras, los regímenes fiscales opacos, los desastres ecológicos. El mismo presidente del Banco Mundial Michael Candessus lo reconocía: “desde su creación del BM, las diferencias entre ricos y pobres no han parado de crecer”.
    Al igual que el psicópata criminal, el presidente de una gran corporación, en su vida cotidiana puede ser una bellísima persona, cordial en el trato, amante de sus hijos, y generoso. Pero para el objeto de su patología, es decir, sus ideas delirantes sobre el beneficio económico, actúa con la misma sangre fría que cualquier asesino en serie. Al psicópata, no le tiembla el pulso cuando descuartiza a sus victimas… al dictador no le tiembla el pulso al firmar una sentencia de muerte contra todos los que se oponen a su régimen… al presidente de una gran empresa, ávido de beneficios, no le tiembla el pulso cuando firma un contrato comercial que puede desestabilizar la actividad productora de toda una región y ocasionar disturbios civiles. De modo, que el asesinato o el genocidio es muy aséptico… no hay culpable, no hay arma homicida, y no hay investigación que puede implicar a las grandes multinacionales. Se escudan estos, con sus sesudos economistas diciendo, que el horror provocado se debe a una mala gestión de recursos del país, a la incapacidad política o a la falta de normas democráticas. Así, se ha cometido el crimen o la matanza perfecta, no hay nadie acusado, no hay nadie en prisión; todo lo contrario los psicópatas económicos son admirados como gurus del progreso económico. Ocupando las primeras planas de periódicos y medios de comunicación deciden las líneas maestras a seguir para un futuro mejor.
    Así, un problema psiquiátrico es asumido como una conducta ejemplar por el contexto político mundial y todos participan de su esquizofrenia, provocando una secuela de conflictos sociales permanente. No hay psiquiatras criminalistas que se atrevan a abrir la boca para denunciarlo, porque ellos también participan de la competitividad que genera la neurosis de la codicia. El caldo de cultivo para que germinen todo este tipo de patologías, se basa en el hecho de permitir que alguien se pueda enriquecer a costa del trabajo de otros, y para que estas patologías económicas se desproporcionen solo hay que añadir más margen de beneficios. La peligrosidad de estos individuos solo se resolvería recluida en penales de máxima seguridad o bajo vigilancia en centros psiquiátricos. Decía Jesús, el carpintero de Nazareth “El amor al dinero es la raíz de todos los males” Pero la rica Iglesia Católica y Protestante víctimas de su amor al dinero, y ciegas al amor de Cristo, bien se han ocupado de callar.
    Un obrero de iglesia pobre

  • Nuredduna

    “que la depresión también pudo influir en las decisiones de políticos como Warren Harding, Calvin Coolidge o incluso Winston Churchill que, además, la tuvo que combatir junto a una insuficiencia de miocardio y NO la enfermedad mental, que el Alzheimer pudo influir desde el principio de su mandato en Ronald Reagan y NO la enfermedad mental”

    Antonio: comparto tu opinión de que arrogancia, egoísmo y crueldad no son enfermedades mentales. Y estoy también de acuerdo en que se remediaría más con la cárcel que con el sanatorio (aunque ya voy viendo más útil la guillotina que la cárcel, que eluden constantemente).
    Aún así, quería puntualizar que la depresión y el Alzheimer SÍ son consideradas enfermedades mentales.

  • admin

    - Os estáis yendo de madre y tanto tu como el señor Antonio Carralón López u otros comentaristas a un articulo que ha salido de otro sitio y que Cuéntamelo España unicamente a compartido, aprovecháis para sacar la hiel que inexplicablemente habéis dejado impregnada en cada párrafo de vuestros escritos. No se la experiencia que otros lectores tienen con enfermos mentales pero no pongo en duda, jamas, la que tiene un individuo que ni siquiera conozco. No voy a borrar este excelente articulo que muchos hemos leído recibiendo el concepto y no la forma que el autor a querido divulgar. Si queréis marear la perdiz y seguir empecinados en tergiversar los párrafos que un gran numero de lectores hemos captado, es solo cuestión de que paséis hoja y leáis algún tema que en este mismo medio de comunicación se os ofrece.
    Pido disculpas a los lectores por hacerles perder un tiempo en disputas no concernientes al tema principal del articulo. LOS POLÍTICOS.

  • El primo de pepiño

    No tiene nada que ver con Hitler… sencillamente se está machacando a un colectivo de enfermos (y me da igual qué enfermedad tengan). Si tuvieras un hijo o un hermano autista, ¿te gustaría este artículo? De todas formas, Antonio Carralón -que sabe más que tú y que yo sobre el tema- te ha dejado un post muy esclarecedor.

  • El primo de pepiño

    Por eso mismo me acabo de desvincular de Democracia Real Ya (DRY y semejantes). No me representan.

  • http://www.flickr.com/photos/buque/collections/ Antonio Carralón López

    El malestar y la indignación que me ha producido la lectura de este artículo es de una envergadura igual o mayor, si cabe, a la del desconocimiento que su autor tiene sobre la enfermedad mental y, lo más grave, al inexistente rigor a la hora de citar y tergiversar el trabajo de otros autores. En cuanto al primer punto, llevo casi ocho años trabajando codo con codo con personas con dicha dolencia. Por mi espacio de trabajo han pasado 70 personas con enfermedad mental (que no enfermos mentales, de igual manera que a una persona con SIDA no se la denomina sidoso/a ya que, aparte de eso son algo más) y en ninguno de ellos he observado NUNCA ninguno de los síntomas que el autor de este hiriente y despiadado artículo atribuye a la clase política. La falta de sensibilidad ante las repercusiones de sus egoístas y malvados actos NO es un síntoma de la enfermedad mental, el dominio que el poder ejerce sobre sus despiadadas mentes NO es un síntoma de la enfermedad mental, la incapacidad para escuchar a cercanos o expertos NO es un síntoma de la enfermedad mental, la arrogancia y soberbia que desprenden NO son síntomas de la enfermedad mental, la falta de escrúpulos y de consciencia de sus errores y fracasos NO es un síntoma de la enfermedad mental, el preferir meter la mano en los bolsillos de los esquilmados ciudadanos antes que realizar recortes en sus gobiernos NO es un síntoma de la enfermedad mental, carecer de principios NO es un síntoma de la enfermedad mental, dejar de pagar la seguridad social de los trabajadores y necesitar la intervención económica del gobierno pero mantener abierto un canal de televisión en ruina NO es merecedor de ir a un manicomio (que, por cierto desaparecieron a mediados de la década de los 80) sino de ir a una cárcel. En definitiva, todos estos son síntomas de una desvergüenza y una bajeza asombrosos pero en ningún caso de una enfermedad mental.

    Por otro lado el hilo argumental del artículo es la relación que establece el político y psiquiatra inglés David Owen entre poder y enfermedad. Querido autor, la obra que citas NO habla en ningún caso de enfermedad mental, lo hace de enfermedad en su afección más global y si la consulta usted con un poco de criterio y calma llegará a la conclusión de que el asma y la diarrea pudieron influir en las decisiones políticas de Theodore Roosvelt y NO la enfermedad mental, que la dolencia cardíaca pudo influir en las decisiones políticas de Ariel Sharon y NO la enfermedad mental, que la hipertensión y arterioesclerosis pudieron influir en las decisiones políticas de Woodrow Wilson y NO la enfermedad mental, que el cáncer del primer ministro británico Neville Chamberlain pudo influir en sus negociaciones con Hitler en 1938 y NO la enfermedad mental, que la depresión también pudo influir en las decisiones de políticos como Warren Harding, Calvin Coolidge o incluso Winston Churchill que, además, la tuvo que combatir junto a una insuficiencia de miocardio y NO la enfermedad mental, que el Alzheimer pudo influir desde el principio de su mandato en Ronald Reagan y NO la enfermedad mental y que el cáncer de próstata del presidente francés Mitterand o la adicción a las inyecciones de esteroides y la procaína pudieron influir en el hundimiento del Rainbow Warrior por parte del gobierno del primero o en la mala gestión política que llevó a cabo el segundo en Bahía de Cochinos. De todo esto habla el político inglés y NO de enfermedad mental.

    Por último me gustaría referirme a la alusión que hace usted al término hybris citado por el mismo David Owen y que define como un síndrome derivado del uso del poder presente en un gran número de líderes de la actualidad y que se caracteriza por una autoconfianza excesiva y por un rechazo a las advertencias y avisos de colaboradores (George W. Bush, Tony Blair…) ¿Dónde aparece aquí la enfermedad mental? ¿Qué síntomas de la misma se ven en la descripción de este término?

    En nombre de la población que, para su desgracia, padece algún tipo de enfermedad mental, algo de lo que ninguno de nosotros, ni los políticos ni el autor del artículo ni yo mismo estamos exentos pues es de origen genético, exijo una disculpa y la eliminación de este insensato y malintencionado artículo que, para mayor desgracia, ha corrido por las redes sociales como la pólvora extendiendo injustificadamente el estigma que sufren estas personas cuya personalidad, cuya bondad o maldad, nada tienen que ver con la enfermedad con la que les ha tocado lidiar. El sufrimiento al que están expuestos por el mero hecho de haberla desarrollado ya es suficiente como para que ningún negligente e ignorante de la misma eche más leña al fuego.

  • https://www.facebook.com/jjmgonzalez José Méndez

    En ocasiones es bueno hacer un repaso general de las acciones de quienes se permiten, a conciencia, ser cabeza de turco en las decisiones de los países, pero la realidad siempre supera a la ficción. Quienes gobiernan no son estos a los que clavamos las flechas en un afán de descargar nuestra ira, sino aquellos que todos sabemos que se ocultan detrás de los burladeros.

    Los políticos son individuos con el ego tan subido que, por muy pequeños que sean, crecen como un gremlin cuando les permites tocar el poder, y se transforman en seres desconocidos en el momento que tratas de quitárselo. El poder es un catalizador que convierte las personas en máquinas para controlar a los demás, pero no a ellas mismas. Lo triste es que en muchas ocasiones, personas sencillas, con aspiraciones sencillas y entornos sociales sencillos, al tener poder pierden el control de sus vidas y acaban siendo más déspotas y asesinos que las propias manos que los dirigen a la sombra.

    Ninguno nos libramos de entrar en ese club de tarados, a no ser que luchemos por tratar de mantener nuestra coherencia humana frente al despotismo que impera. Ahora es un buen momento de que cada unos de nosotros combatamos la sinrazón con la coherencia y el crecimiento interno de la personalidad, de nos ser así no tendremos argumentos de ningún tipo para lanzarlos contra quienes nos arrebatan nuestra vida día a día con sus delirios mentales.

  • admin

    - Noticias de colaboradores de las redes sociales. Esta es la intención, son noticias que vosotros mismos votáis antes de que aparezcan aquí.

  • admin

    - Elemental, Toño. Disculpad los errores visuales que intentare ractificar en el próximo articulo. ¿ Mejor así ????

  • admin

    - Vamos a ver, para los que solo leen entre lineas lo que les parece. En ningún momento se ha puesto en entredicho a los enfermos mentales. Si a Hitler y valga este psicópata como ejemplo no se le puede llamar enfermo mental porque denigra a los demás, apaga y vámonos.

  • jdp

    Psicópatas egoístas, como mínimo…pero enfermos mentales no, yo estoy considerado enfermo mental por psiquiatras y psicólogos y no me da la gana de que comparen a esta chusma con gente como yo. PUNTO. Así que, el o la que haya escrito esto que tenga un mínimo de respeto porque no está siendo muy correcto y aparte debería leer un poco acerca del tema. Ya que psicópatas y perturbados mentales no son lo mismo. Ala, a cascarla!

  • http://www.josearte.com Jhon Wayne

    No sé por qué se ofenden aquí personas por que dicen que no se les puede comparar con los verdaderos enfermos mentales. Vamos a ver, la falta de compasión y de respeto al prójimo, si no es una enfermedad, como mínimo es un trastorno de la personalidad.

    Eso no quiere decir que les perdonemos. Yo conozco a muchas personas con trastornos de la personalidad que son libres, “adultos normales”, pero no les paso ni una, y cuando la pifian legalmente, ahí están los juzgados esperándoles.

    Por lo que a mí respecta los políticos si son algo parecido a psicópatas. Con toda la información que tenemos y tanta gente que votaríamos por medidas concretas si se nos preguntase en referéndum, que estos señores y señoras ignoren esas medidas es de locos. No ven la realidad, y eso es un trastorno.

    Con lo que se dió como rescate a los bancos, podría haber 600 años sin hambre en todo el mundo. No haberlo solucionado es de psicópatas asesinos.

  • Este artículo da asco

    Lamentable e indignante titular. Habréis querido decir: ¿Nos gobiernan delincuentes?
    Son delincuentes. Ahora éste como exministro que fue quiere buscarles a sus “colegas” un atenuante legal por si la justicia fuera a por ellos. Son vulgares delincuentes. Las personas enfermas con problemas de salud mental no son delincuentes . Como cualquier individuo, habrá delincuentes que no estén enfermos, y otros que sí puedan estarlo.. Me parece fatal que se insulte de esta manera a las personas que tienen este tipo de enfermedades, que ya bastante sufrimiento tienen con ello. Una mezquindad.
    Me parece una gravísima falta de respeto y trato discriminatorio hacia las personas enfermas con este tipo de dolencia. A ver qué tiene que ver la delincuencia con estar enfermos. Patético.
    Hay mucho sinvergüenza que intenta confundir a los lectores con este tipo de acusaciones sobre personas enfermas y débiles. Supongo que deben ser del tipo de los que marginan a estas personas enfermas. Es insultante que se compare a unos delincuentes con los débiles que no tienen culpa de nada, ni de estar enfermos. Ya es bastante desgracia la que tiene con su enfermedad y sufrimiento para que encima se les margina más aún de lo que están por causa de la mezquindad y la ignorancia.
    ¡Qué poca vergüenza tiene el autor de esta vulgar propaganda!

  • Antonio Saavedra

    Me parece un planteamiento lamentable y demagógico.

    ¿Son ellos enfermos mentales o los que les votamos, incluso los que no votan por su “ética” de evitarse compromisos? ¿Somos asociales?

    Tal vez ni una cosa ni otra, o todas al mismo tiempo. Es muy cómodo descalificar a los políticos, so pretexto de que son enfermos mentales, todos, con uno u otro síndrome. ¿Sería necesario exigir un certificado médico para poder presentarse a unas elecciones?

    Y lo que es delirante es igualar a Franco con Hitler o Stalin o Pol Pot. Por favor, déjense de milongas. ¿Franco no les gusta? ¿De oídas o vivían Vds. en esa época? Yo sí y podíamos salir de noche por la calle; ahora, no.

  • JOsé María Núñez

    Totalmente de acuerdo contigo.

  • xicmanoxic

    ¿Y quien les vota, que síndrome padece?, ¿El de la ingenuidad quizás? ¿Y el que se queda en casa y no va a votar porqué está enfadado y cree que los políticos le van a echar de menos?, ¿El de la ingenuidad quizás?

  • Andres

    Dejémonos de síndromes nuevos: son psicópatas, una enfermedad mental que no anula la capacidad de ver qué están haciendo y que eso genera un daño. Simplemente sus prioridades son o ganar mucho dinero, para lo cual sólo interesa cohabotar con los poderes económicos, o masajear su ego, por lo que prima los que ellos piensen, no los demás. Olvidan que deberían ser empleados públicos y que todas las prebendas que conllevan no son obligatorias: por qué se recibe a un dignatario con un Rolls, porque es lo que se espera de toda la vida que debe hacerse?? es hora de empezar cambiar actitudes de base, según las cuales llevar corbata o no llevarla es signo de respetabilidad…La dignidad y al ética no van sujetas a normas de protocolo, sino de empatía.

  • El primo de pepiño

    No sólo es horrible el titular, sino todo el artículo… me sumo a la propuesta. Si pretendéis hacer un periódico serio, este artículo os deja en muy mal lugar.

  • ROSA

    Me parece horrible el titular. Estos politicos han hecho lo que han querido conscientemente. Pido retiren este articulo, ofende a las personas con enfermedades mentales, que como se indica tienen una enfermedad y no pueden controlar sus pensamientos o acciones si no es con ayuda psicològica o medicación.
    Estos ladrones politicos estan agotando los pocos recursos que se dedicaban al apoyo de las personas con diversidad funcional (discapacidad).
    REPITO pido que se rectifique. Puede que al llegar al poder cambie o se dejen llevar por el ambiente pero son conscientes de que estan robando.

  • Clara

    A mi criterio,
    la mayoría son psicópatas.

  • Juan GOMEZ RODRIGUE

    De acuerdo con Owen, las personas en determinadas ocasiones, funcionamos de una determinada manera, hemos sabido que algunos amigos cuando han ascendido en su trabajo, se han vuelto mas desagradable,mas tiranos, cuando conducimos el coche, algunos nos volvemos un tanto raritos debido al trafico existente.
    De los gobernantes, en lo que nos toca, Suarez, Felipe, Aznar y Zapatero, a mi entender todos tenian el sindrome de la arrogancia, y algunos el de sinverguenzas, los ciudadanos hemos sido meros titeres en manos de estos personajes.
    Aeropuertos que no funcionan, oficinas exteriores de las comunidades autonomas, coches oficiales a tutiplen, sistema de traducccion en el senado español, subvenciones a partidos, sindicatos, etc., algunos que tenemos una edad, hemos pasado por los cuatro presidentes anteriores y ahora por el quinto, tenemos una ventaja, yo no les voto a ninguno de ellos.
    Tu puedes ser de una ideologia determinada, pero si tu partido lo hace mal, le sigues votando, YO NO.

  • ein?

    La enfermedad mental, concepto enmarcado en la psiquiatría y medicina, es una alteración de los procesos cognitivos y afectivos del desarrollo, considerado como anormal con respecto al grupo social de referencia del cual proviene el individuo. Se encuentra alterado el razonamiento, el comportamiento, la facultad de reconocer la realidad o de adaptarse a las condiciones de la vida.

    Creo que encajan perfectamente en la descripción. No se como te ofendes tanto. Un puede tener muchas enfermedades mentales, y creo que los políticos actuando como actúan las tienen.

  • El primo de pepiño

    Te recuerdo que hay estafadores profesionales, asesinos, ladrones, etc. que no son enfermos mentales. Es decir, no tiene por qué haber una correspondencia entre hijoputez y enfermedad mental.
    Por otro lado, y suponiendo que yo estuviese equivocado, si fueran enfermos mentales se les debería haber tratado en el artículo con el respeto que merecen.

  • El primo de pepiño

    Recalco tu última frase, con la que estoy totalmente de acuerdo. Saludos.

  • Juan Perez

    Muy de acuerdo, ines, pero todavia hay mas. Demonizando monstruos se los excluye del conjunto de la humanidad (Franco era ‘inhumano’, Stalin era ‘inhumano’) lo cual nos tranquiliza como especie. Pero nada mas lejos de la realidad. Reconocer que Franco, Hitler o Pol Pot eran absolutamente humanos, que cagaban y se hacian pajas como tod@s, es lo asusta. ?Como voy a ser yoi igual que Hitler?, pues si, ya ves, ya lo expuso Hannah Arendt y destrozo muchos solidos argumentos que se sostenian en la seapracion del monstruo inhumano del resto. En una pelicula de los ochenta ‘Henry, a portrait of a serious killer’, muestra tambien esta desgarradora realidad. Los politicos son arribistas, sinverguenzas, miserables, detestables, odiosos, caraduras, criminales, ladrones y aun me quedo corto. Pero no enfermos.

  • Francisco Miguel

    Pero esto no es nada nuevo, los psicópatas han gobernado el mundo desde los inicios de la humanidad, precisamente por eso, porque son enfermos mentales y no les tiembla el pulso a la hora de acceder al poder y aprovecharse de él, careciendo de empatía hacia los ciudadanos a los que gobiernan. Este tipo de personas no tienen remordimientos, ni sentimiento de culpa, por eso son psicópatas y por eso se muestran soberbios y prepotentes ante los tribunales que de vez en cuando les juzgan.

  • http://www.myspace.com/thefritos Alvaro

    Totalmente de acuerdo. Yo soy enfermo mental, tengo trastorno bipolar, y no me cambiaría por ningún político. En mis dos ingresos hospitalarios he conocido a muchos enfermos, que gobernarían mejor el pais que muchos de los políticos que tenemos. Muy buena gente, somos gente muy sensible y en general buenas personas.

  • unknown

    El articulo yo lo veo muy interesante. Cierto es que hay muchos enfermos mentales que son gente buena pero tambien los hay malos. Lo que se refieren en este articulo no es la definicion pura de un enfermo mental como tal pero la arrongancia como lo llaman y la falta de sensibilidad y de escrupulos que caracterizan a estos seres no es caracteristica de una persona estable emocionalmente, lo cual se puede entender como persona con problemas mentales. El ser humano sano como tal puede ver una oportunidad pero sabe donde esta el limite y que debe o no hacer. yo creo que es a lo que se refiere Owen y hay puede acertar. Como todo el mundo que tiene o ha tenido enfermos mentales a su al rededor sabe bien que hay muchos tipos de afecciones mentales tipo de neuroconectores que funcionan o no que caracterizan el tipo de enfermedad que la persona tiene, no son todas iguales, al igual que el caracter de la persona influye mucho en el tema.

  • El primo de pepiño

    Conozco enfermos mentales encantadores y gente ‘normal’ que son unos auténticos hijos de puta. No sé por qué el cinismo se cataloga como enfermedad mental, cuando ésta además es un atenuante en cualquier juicio (incluso moral). Por tanto, el artículo me parece un error de principio a fin, y más cuando se denigra de esta manera a personas muchas veces tan entrañables como los enfermos mentales. Y esto sí es cinismo…
    Mírate ‘Rain man’ o ‘Mejor imposible’ y piensa que hay muchos enfermos mentales como ellos, y después dime si tu artículo les hace justicia.

  • Hence

    Cuidado con lo del dire de trabajo de Andalucía: ha pagado 900.000 euro en subvenciones a su chófer, que ha comprado una finca y, no me acuerdo qué con el dinero, y lo que le sobraba lo ha devuelto y con esta pasta se han ido de marcha. Así que no se han gastado los 900.000 en farla y fiesta. Lo digo porqué es un error que luego podría afectar la opinión sobre el, aparte de eso, excelente artículo.

  • David

    No estoy de acuerdo. Sindrome de Arrogancia? Ja!

    Son enfermos mentales, pero la enfermedad es mucho más común. Se llama psicopatía. tanto políticos como los jefes de grandes corporaiones y entgidades financeiras son auténticos psicópatas o sociópatas.

  • Antonio

    ‘Sufraga’ de paso los errores semánticos http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=sufragar

  • maria pilar

    Tengo una amiga doctora, muy inteligente, que ha llegado a la conclusion de que a los politicos el poder hace que pierdan el contacto con la realidad y “se les va la olla”, dejando de ver las cosas como el comun de la gente.

  • admin

    Elemental, Toño. Disculpad los errores visuales, intentare sufragarlos en el próximo articulo.

  • admin

    - Gracias por el consejo, un placer, Gonzalo.

  • Toño

    Un salto de linea, por dios!!! o algo!!!

  • Angus

    Son enfermos mentales si ser un hijo de puta que sirve de mamporrero de los intereses de los poderosos (y los suyos
    propios) está catalogado como enfermedad mental. Pero yo
    no les daría el gusto de concederles ese atenuante.

  • Gonzalo

    Hola

    El texto es muy interesante, pero su presentación muy pobre, por lo que invita a dejar de leer en la tercera linea. Les sugiero algunas mejoras para mantener al lector, o captar su atención con más facilidad:

    - Dejen espacios entre parrafo y parrafo, Si no, el texto se convierte en un bloque y visualmente echa para atrás enfrentarse a algo en lo que no hay descanso.

    -Usen la negrita para datos de interes, párrafos fundamentales o nombres de persona que quieran resaltar. Eso ayuda a tener los conceptos principales a la vista y crea puntos de atención futuros con el lector.

    -Usen alguna imagen más, que siempre da aire a la lectura y oxigena. Por supuesto, no coloquen fotos sin pie de pagina o descontextualizadas…

    Espero les vaya bien, Apliquen algo de lo dicho, pues apra un mismo contenido, conseguirán una página más visual y apetecible

  • marta

    Dentro de la evidente falta de equilibrio en gran parte de la clase política mundial, yo creo que a esté artículo le falta una mirada más amplia del contexto del mundo en el que vivimos. No se trata tanto de que los políticos estén enfermos como de que la sociedad entera lo está. No creo que haya que ponerle un nombre especial, simplemente que el Ego se hace más fuerte que el sentido común.

    Obviamente existen muchas personas en el mundo equilibradas y lógicas. Muchísimas. Pero el ser humano como conjunto hace aguas en todos los niveles. Cómo funciona la publicidad, la prensa, la comunicación, lo indispensable de la imagen física del individuo para el respeto social, el menosprecio al conocimiento y sobre todo la falta absoluta de pensamiento crítico hacia lo que nos rodea y hacia nosotros mismos.

    En este país son, creo yo, abundantes las criticas a Rajoy por la misma gente que lo ha votado. No había que ser un lince para asumir que la derecha iba a aceptar los dogmas neoliberales planteados desde Europa. Al igual que los políticos que han exprimido a la Comunidad Valenciana con aeropuertos fantasma y demás barbaridades, hayan vuelto a sacar mayoría absoluta. Sería importante un acto de reflexión interna ante estos comportamientos. Que votar a unos u otros o la elección de no votar o lo que sea, fuera un acto intelectual y no un pulso emocional ejercido sin reflexión alguna.

    Pero para eso, claro, habría que cuidar mucho más la educación… y eso ya es otro tema…

  • http://www.coherenciapolitica.es Miguel

    Creo que nos equivocamos a veces. Una cosa es ser un enfermo mental y otra ser un poco “cabrón”. Está claro que para llegar a un cargo como presidente del Gobierno de España o de una Comunidad Autónoma, hay que pasarse muchos años dando la mano a gente, asistiendo a actos, cortando cintas, etc… y a veces se pierde el contacto con la realidad, pero de ahí a que sean enfermos mentales hay un trecho.

    Está claro que una vez en el poder, cada político tiene una finalidad: algunos (pocos) querrán hacerlo bien pero no pueden porque son incapaces, otros lo único que tienen son ansias de fama o de poder, querer enriquecerse o conseguir objetivos políticos como es el caso del mencionado Artur Mas.

    Está claro que hay decisiones que no entran en la cabeza de mucha gente, pero hay que ponerse en su piel: Zapatero perdió el contacto con la realidad, para Artur Mas son más importantes los gastos propagandísticos que los hospitalarios (y además le viene estupendo echarle la culpa al Estado), y otros, como Matas, Pepiño Blanco o Camps, delincuentes comunes con suerte en la vida y un sistema político y judicial que se lo permite.

  • ines

    Completamente de acuerdo con el primer comentario (Sergio) Hace años Se quiso explicar el comportamiento de Hitler, Stalin, Franco, Pol Pot o de asesinos o delincuentes comunes notorios como explicable en los mismos términos de “enfermos mentales”. Así los perpetradores eran “víctimas” ya sea de un trastorno, de una infancia desdichada, de una educación peculiar o de unas experiencias traumáticas. Con ello quedaban exentos de gran parte de la responsabilidad y con una consecuencia también terrible: por la misma razón, si los perpetradores eran enfermos mentales, los enfermos mentales eran estigmatizados como potenciales perpetradores de crímenes horribles (cuando la realidad es que son, con mucha más frecuencia, víctimas que perpetradores de actos violentos) .

  • JOSE ROS

    pienso que es parte del sistema, esta diseñado para que funcione asi, no se puede personalizar….los que se salen del guion son apartados de una u otra forma. el problema es el capitalismo y su “democracia” burguesa. su estramado juridico y grupos de presion…etc, etc, tratar de individualizarlo es mas de lo mismo. saludos

  • Sergio

    Ojala nos gobernasen enfermos mentales, es muy desacertado el titular y los comentarios tan peyorativos hacia este colectivo. VOTO EN BLANCO, esta vez habeis metido la pata hasta el fondo. Medid un poco vuestras palabras, para hablar mal de algunos no es necesario poner como ejemplo a otros, en cualquier caso poneos vosostros que tambien estais haciendo mucho el jilipollas con la que esta cayendo, asi que por favor respeto ante todo…

  • kul de mandril

    Muy buen artículo.

    En la misma linea se expresa el documental “Inside Job” (“Trabajo interno”). El documental trata sobre los orígenes de la actual “crisis” en EEUU, y en él se nos muestra, mediante experimentos científicos, que buena parte de los que mueven los hilos en wall street responden a un perfil psicopatológico de tipo psicótico (maniáticos compulsivos que no pueden parar de ganar dinero para gastarlo en prostitución, cocaina y aviones privados, entre otras sutilezas).

    En fin, que la gente normalita, que lo que queremos es amar a los demás y utilizar los objetos (y no al revés) y ensuciar lo mínimo este planeta, pues estamos dados por el culo por una cuadrilla de psicópatas impresentables. La cuestión: ¿hasta cuándo?

    Salud y clarividencia!

  • zdfh

    Esta bien los articulo s estos pero de verdad… he dejado de leer en el momento que as empezado a hablar de que si Zapatero etc duermen bien por las noches…, vaya tonteria mas grande el hecho de que os pareis a fijaros en estos topicos…
    No quisiera defender a ningun politico de ningun gobierno ni partido, lo que si se es que no siempre se hacen las cosas mal, que hay muchos frentes , no solo la economia y que la gente ignorante que solo sabe unirse a la queja y al barullo seria mejor que se informara un poc antes de lloriquear por articulos con argumentos absurdos, seamos un poco coherentes