
Lo de la oficina del INEM en Oporto, en la Plaza de Águeda Díez, número 4,
es vergonzoso.
Resulta que para tramitar los papeles para recibir las
prestaciones para el desempleo uno tiene que levantarse a las 7 de la mañana. Bueno,
bueno, no seamos perezosos y levantémonos a las 7 de la mañana. Para las 9 de la mañana,
hora de apertura de dicha oficina, ya estamos en la puerta, guardando cola, esperando a
que abran.
Lo dicho. A las 9 de la mañana abren la puerta y entramos. Nos
atienden por turno, el que teníamos en la cola que habíamos guardado en la puerta.
Dependiendo de nuestra posición en la cola, obviamente nos llega el turno antes o
después. Digamos que nuestro turno es a las 9 horas y 20 minutos…. ¡Mala suerte! A
esta hora ya no pueden atendernos.
Bueno, bueno, no seamos tan quisquillosos e inténtemos coger un
puesto en la cola suficientemente bueno para que nos atiendan antes de las 9 y 20. ¡Muy
bien!, ya lo tenemos. Pasamos a la sala donde se tramitan las prestaciones con el número
que nos han dado, el 85. Una sala abarrotada de gente, con una sola persona atendiendo.
Total, que al número 85 le llaman a eso de la 1 y media. Bueno sólo hemos esperado 4
horas y media. Y si no fuera por un dichoso papel, no tendríamos que volver otro día y
repetir la misma operación. ¡Mala suerte!
Lo dicho, otra vez. Vergonzoso, increíble, tercermundista,
dictatorial… no hay palabras para describir tan bochornosa situación. Una oficina que
se supone que abre sus puertas desde las 9 hasta las 2, pero que ya no te atiende, que
se desentiende, de ti, si no estás allí antes de las 9 y cuarto o 9 y veinte.
¿Sirven al ciudadano? Por favor…

Mi denuncia es para el INEM.
Hace un par de años, estando cobrando el paro, un familiar mío,
concretamente mi cuñado, el marido de mi hermana, sufrió un accidente de
circulación del que salió tetrapléjico.
A causa de ese accidente mi cuñado permaneció por espacio de más
de 8 meses hospitalizado en Barcelona, y durante ese tiempo, y aún en la actualidad
no podía hacer absolutamente nada por sí mismo, de tal forma que mi hermana, su
mujer, tenía que estar con él prácticamente las 24 horas del día, y a causa de
ello, ella comenzó a derrumbarse tanto física como psicológicamente.
Si alguien de los que lean esta denuncia ha pasado por ello, ya
sabe a que me refiero.
Bien, cuando me enteré de lo que estaba sucediendo, no lo dudé ni
un instante y me fui para Barcelona, ya que en ese momento yo residía en Madrid.
Ocurrió que justo a los pocos días de marcharme, yo tenía que
presentarme en la oficina de empleo para sellar y al no hacerlo me sancionaron
quitándome un mes de paro -eran unas 120.000 pesetas.
Cuando volví a Madrid presenté un informe completo del jefe
médico del hospital sobre el estado de mi cuñado, así como una certificación por
parte del mismo jefe médico de que yo me encontraba allí en la fecha en que tenía
que haber sellado los papeles del paro, pero no conseguí que me devolvieran lo
que me pertenecía; me dijeron que podía alegar en tal sitio y así lo hice, pero fue
inútil.

Mi denuncia es para la seguridad social
, aunque el culpable de la misma sea uno de sus incompetentes funcionarios.
Cierto verano me contrató una agencia de animación turística para
trabajar como animador en un hotel.
Como en cada trabajo, se me pidió el carnet de identidad para
hacerme el contrato, pero la agencia, a quien hago extensible la denuncia me aseguró como
autónomo sin yo saberlo, en lugar de hacerme un seguro normal.
Y cual fue mi sorpresa, cuando al cabo de 7 u ocho años recibo
una carta de la Seguridad Social diciéndome que debo 7 meses del seguro autónomo.
Obviamente me negué a pagar las alrededor de 170.000 pesetas que
me pedían, pero la Seguridad Social contactó con la empresa en que trabajaba en ese
momento y me lo fueron descontando del sueldo.
Además de ser una estafa por parte de la mencionada agencia de
animación, Animotel se llamaba, es una falta muy grave por
parte de la seguridad social, ya que el funcionario de turno tiene la obligación de
comprobar que la persona que firma un documento es en realidad la misma que aparece en la
foto del carnet de identidad que le muestra la persona firmante, cosa que en este caso no
hicieron, ya que alguien de la citada agencia portando mi D.N.I. firmó en mi nombre
falsificando mi firma.
Además me dirigí después a la Seguridad Social alegando lo citado
hasta aquí, y mostrándoles mi verdadera firma, y lo único que obtuve por respuesta fue
que si bien esa firma no se parecía a la que había en mi D.N.I., eso no probaba nada, ya
que yo podía firmar como quisiera, pero si en su momento lo hubieran comprobado, lo que
era su obligación, a mí no me habrían estafado la cantidad de dinero citada.